Análisis de Providence de Alan Moore

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Tras haber escrito muchas de las más aclamadas historias del cómic: Watchmen, V for Vendetta, From Hell y la siempre infravalorada Top Ten, el genial Alan Moore confirma su retirada y tras haber leído los dos primeros tomos de Providence, sólo nos queda rogar al gran Chutlhu que le quite esa idea de la cabeza.

Una de las razones que esgrime para abandonar el medio es que se siente demasiado confortable y seguro en el medio y quiere probar cosas que no sabrá si podrá hacer al mismo nivel, como películas donde, en sus propias palabras: “no tendré ni idea de lo que estoy haciendo”. “Sé que soy capaz de cualquier cosa en el mundo del cómic, mientras otros campos son mucho más excitantes para mí”.

Tras haber leído y digerido Providence: El Abismo Del Tiempo y Providence: El Miedo Que Acecha, amigo Alan, tienes toda la razón, eres un fenómeno, o cómo dicen las nuevas generaciones freaks: “Te has pasado el juego de hacer cómics.”

La impresión no puede ser mejor.  Una vez leído y digerido (Seamos claros, no es una lectura fácil.). Empiezas a comprender las piezas del puzzle y te das cuenta de que tiene tantas interpretaciones que, al igual que las buenas películas, deja un poco que hay que paladear durante días hasta que puedes reposar y entender todos los detalles en su totalidad.

Después haber disfrutado de su lectura, podemos hacernos una idea de la cantidad de trabajo y exploración ha tenido que desarrollar el genio británico, y es que la cantidad de documentación y referencias (tanto a la cultura popular como a los relatos de Lovecraft) que hace es apabullante, llegar a entender el por qué de su intención de abandonar el cómic para buscar otros retos.

Editada por Panini en España Providence es la historia de una América del Norte en ciernes, que se convertiría en un imperio con unos pies de barro mucho más inestables de lo que a priori se pudiera creer: conservadora, supersticiosa, idólatra,reaccionaria en su parte rural frente a la cosmopolita de las grandes ciudades…. Un juego de historias en el que el terror, el misterio juegan un papel principal.

Robert Black, un joven periodista homosexual, acostumbrado a poder vivir una vida más o menos placentera en la cosmopolita new York decide, tras el suicidio de su amante, embarcarse en un viaje hacia las profundidades de Estados Unidos en busca de las raíces de su nación.  

Un mar subterráneo, ¿pertenecerá a un sueño o es real? La eterna cuestión en Providence

Cada capítulo es un claro homenaje a los cuentos de H.P. Lovecraft, como La Sombra Sobre Innsmouth o El Horro de Dunwich en el que Moore plantea dos visiones diferentes. En primer lugar leemos la acción en “forma de cómic” propiamente dicha y al final somos testgos del punto de vista del protagonista en las anotaciones que hace en su diario. Es esta forma de narrativa la que hace de esta obra algo muy especial ya que las horrorosas y fascinantes sucesos que el periodista experimenta en sus cruces con los habitantes de Providence y alrededores nos son mostradas de varias formas, en la que el mundo de los sueños y la realidad se juntan para dejar al lector que pueda sacar sus propias conclusiones sobre lo sucedido dejando claro un par de mensajes muy potentes: Sobre la tiranía de la razón más lógica y pura, existen varias realidades de percepción en la que los horrores más oscuros y profundos de nuestra mente toman el control, la ciencia no es la única respuesta para todo y la fantasía y el terror toman el mando.

Para nosotros, se trata de un clásico instantáneo, provoca a la vez miedo, terror, excitación sobre el qué está por venir en cada nuevo capítulo. A esto contribuye de forma capital el trabajo de un Jacen burrows en estado de gracia que es capaz de narrar con la economía de su trazo perfectamente cada situación.

En definitiva, Providence va camino (si no lo es ya) de ser uno de los trabajos más reconocidos y duraderos del gran Alan Moore que os hará gozar de nuevo con el terror de Lovecraft.

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